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Sucesos con Napoleón

A Napoleón, nadie le discute su genialidad como estratega militar, aunque unos los consideran un dictador sanguinario mientras que otros lo ven como uno de los mejores estadistas de Francia. Cualquiera puede comprobarlo en París si visita su tumba en los Inválidos, un canto a la gloria del emperador.

La ambivalencia no ha abandonado la memoria de Bonaparte. En 2005, el entonces presidente Jacques Chirac impidió una conmemoración oficial del 200 aniversario de la batalla de Austerlitz, la mayor victoria francesa durante el Primer Imperio. Chirac creyó que la celebración sería inoportuna en un contexto en el que arreciaban las críticas contra Napoleón, al que algunos presentaban como un precedente de Hitler, y se discutía sobre el pasado colonial del país.

Algunos grupos recordaron entonces que Bonaparte reintrodujo en 1802 la esclavitud en Haití, tras su abolición por la revolución Francesa y ordenó una feroz represión contra los negros rebeldes. Al margen de la imparable edición de libros sobre el personaje.

Napoleón promulgó en 1804 el Código Civil, que consagraba el principio de igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. A principios del siglo XXI, la mitad de su articulado continuaba en vigor. En marzo de 2019 se desató una polémica en Francia cuando se descubrió que una página web islámica afirmaba que el contenido del código se había inspirado en la sharía.

Bonaparte, supuestamente, se habría basado en la civilización musulmana, que tuvo ocasión de conocer en Egipto. Esta teoría suscitó apostillas irónicas por su ausencia de fundamento, aunque una cosa sí es cierta: Napoleón admiraba a Mahoma como estadista, por haber llevado al pueblo árabe a la grandeza histórica.

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